TODO Y TODOS EN TU PRESENTE TIENEN UN PROPÓSITO EN TU FUTURO – PARTE 2
En la historia anterior, les conté sobre una situación complicada en mi primer viaje a México. Si aún no la has leído, te invito a hacerlo. Ahora quiero contarte lo que ocurrió después.
Luego de haber superado el problema con mi pasaporte, pensé que todo estaba resuelto, pero no sabía que aún faltaba otro desafío: regresar a Ecuador. En ese momento, estaba estudiando allí y debía volver cuanto antes para no perder mis clases. Sin embargo, había un detalle que no había considerado: al entrar al país, me pedirían la visa de misionero, la cual, por supuesto, no estaba estampada en mi nuevo pasaporte. De hecho, ese pasaporte no tenía ni un solo sello de entrada o salida, parecía completamente nuevo.
Fue en el avión, camino a Quito, cuando mi mente comenzó a llenarse de preocupaciones. ¿Cómo explicaría la situación en migración? ¿Me permitirían entrar sin la visa estampada? Mi cabeza no paraba de dar vueltas, pero ya no había vuelta atrás.
Al llegar a Quito, me dirigí a la taquilla de migración. El funcionario revisó mis documentos y simplemente me preguntó qué tipo de visa tenía. Respondí con naturalidad, él asintió, tomó el sello y, sin dudarlo, estampó la entrada en mi pasaporte. Acto seguido, me dijo con una sonrisa:
—¡Bienvenido a Ecuador!
En ese momento, sentí una enorme tranquilidad. Todo el estrés del viaje se disipó en un segundo. Estaba de vuelta en mi casa temporal y listo para retomar mis estudios.
Pero la historia no termina allí.
Cuando regresé al instituto, les conté a mis profesores lo sucedido. Entre el asombro y la preocupación, me recomendaron ir a la Cancillería para regularizar la visa y evitar problemas en el futuro. Así que, sin perder tiempo, me dirigí a la oficina correspondiente, expliqué mi caso y mostré toda la evidencia de lo ocurrido.
El funcionario que me atendió escuchó con atención y, después de revisar mi pasaporte, me miró sorprendido y preguntó:
—¿Cómo entraste a Ecuador? ¿Quién selló este pasaporte?
Yo me hice la misma pregunta en mi mente.
Él me explicó que, según los procedimientos, era imposible que me hubieran permitido la entrada sin verificar la visa. Sin embargo, allí estaba yo, frente a él, con mi pasaporte sellado.
Después de unos minutos, me dijo que la única solución era viajar al consulado de Ecuador en Caracas y solicitar una nueva visa. Esas palabras me golpearon como un balde de agua fría. Inmediatamente, mi mente comenzó a hacer cálculos: necesitaba un boleto de avión, dinero para el viaje y, lo peor de todo, perdería clases, lo que significaba el riesgo de ser expulsado del instituto.
Pero justo cuando pensaba que todo se complicaba de nuevo, ocurrió algo inesperado.
El funcionario, aún revisando mis documentos, me preguntó de manera casual:
—Por cierto, ¿de qué ciudad eres?
—De Barquisimeto —respondí.
Su rostro cambió de inmediato. Con una sonrisa de entusiasmo, me contó que había visitado Barquisimeto en unas vacaciones y que le encantaba la ciudad y su gente. A partir de ese momento, la conversación tomó un giro completamente distinto.
—Voy a ver cómo te puedo ayudar. Vuelve en un par de días —me dijo.
Cuando regresé, el mismo funcionario me recibió con una gran sonrisa y me entregó mi pasaporte con la visa estampada. Todo estaba solucionado sin necesidad de viajar a Caracas ni perder clases. Antes de despedirme, me volvió a hablar maravillas de mi ciudad y me deseó éxito en mis estudios.
Salí de la oficina con una sensación de gratitud inmensa. Todo había salido bien, una vez más.
Y aquí quiero hacer énfasis en la enseñanza de esta historia: todo en la vida sucede con un propósito. Cada situación, cada obstáculo, cada persona que conocemos en el camino tiene un papel en nuestro futuro. Tal vez hoy no entiendas por qué enfrentas ciertas dificultades, pero con el tiempo, mirando hacia atrás, te darás cuenta de que cada paso tenía un propósito.
Si estás pasando por un momento complicado, no te detengas. Sigue adelante con paso firme, confiando en que todo lo que vives hoy te está preparando para algo más grande.

Que bonita página te quedo muy bella😘